Gobierno y las Farc en proceso de paz

Con gran hermetismo comienzan diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc
El hermetismo es el protagonista principal de las negociaciones previas entre Gobierno y Farc, lo que los analistas consideran como un buen augurio para lograr resultados positivos para la paz.

Por: Felipe Lozano Puche Enviado especial de Colprensa a Oslo, Noruega
❚ Lunes, Octubre 15, 2012

En medio de una discreción casi absoluta, los equipos negociadores del gobierno de Colombia y de la guerrilla de las Farc se alistan para el primer encuentro oficial del proceso de paz, que tendrá lugar en Oslo entre el lunes 15 y el miércoles 17 de octubre. Aunque a comienzos de septiembre traslució que las partes venían sosteniendo encuentros secretos en Cuba desde enero, el proceso formal arranca ahora, bajo el amparo del Gobierno noruego y con los ojos del mundo puestos sobre lo que de ahí vaya a salir.
Desde el Palacio de Nariño han sido enfáticos en recalcar que en esta ronda se tratarán asuntos exclusivamente procedimentales y que, por lo tanto, no cabe esperar que se produzca ningún resultado concreto. Pero el significado de estas conversaciones no se le escapa a nadie.
“El proceso de paz se va a legitimar de cara a la comunidad internacional”, explicó Christian Voelkel, el analista para Colombia del International Crisis Group, un centro de estudios que se especializa en estudiar conflictos alrededor del mundo. Añadió: “Puede ser que en términos sustantivos no haya nada que mostrar, pero a partir de ahora aumentan considerablemente los costos de pararse de la mesa para cada una de las partes”.
Conscientes de lo que está en juego, los funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores noruego han extremado las medidas para resguardar a los negociadores de irrupciones exteriores. Nada se sabe sobre el lugar en donde se celebrarán las conversaciones, más allá de que será en una localidad a las afueras de la capital de este país. El único contacto con medios será en la conferencia de prensa programada el 17 de octubre, donde se anunciará lo acordado. Los emisarios de la cancillería han convocado a los periodistas ese día a la sede del ministerio, desde donde un bus los transportará hasta el lugar indicado. Más allá de esos datos, todas las preguntas son contestadas invariablemente con una misma fórmula: “No comment”.
Los analistas consultados por Colprensa coinciden en afirmar que el sigilo con el que se ha conducido el proceso es un síntoma auspicioso. Para Aldo Cívico, director del Instituto Internacional para la Paz de la Universidd de Rutgers (New Jersey), “la discreción habla bien del proceso y permite pensar que las partes perciben que los tiempos están maduros para sentarse a hablar de paz”.
En ese mismo sentido se pronunció Francisco De Roux, provincial de la orden de los jesuitas en Colombia: “El silencio de las Farc me genera confianza”, al señalar que los acercamientos con el Gobierno no se interrumpieron ni siquiera cuando se supo, en noviembre del año pasado, que el Ejército había conseguido dar muerte a Alfonso Cano. De todas formas advirtió, quien fuera durante más de una década el director del Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, este primer mes de conversaciones dará una verdadera medida sobre qué tan férrea es la voluntad de paz de las partes.
De la misma manera, la victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales venezolanas también es interpretada como un hecho positivo. “Chávez tiene una gran influencia sobre las Farc y la ha sabido utilizar en momentos puntuales para persuadirlas de que mantuvieran los acercamientos”, sugirió Adam Isacson, coordinador de Programas de Seguridad Regional del ‘think tank’ Washington Office for Latin America.
“Chávez es una fuente de seguridad para las Farc”, aseguró en el mismo sentido Dorly Castañeda, doctora en Ciencia Política del Instituto de Altos Estudios en Ciencia Política de París, y quien ha estudiado las experiencias de los laboratorios de paz colombiano. La existencia del proyecto político bolivariano le ofrece al grupo guerrillero una alternativa viable a la lucha armada.
Según Antonio Navarro, quien como miembro del M-19 hizo parte de la desmovilización de este grupo guerrillero a finales de los años 80, es la primera vez que el Gobierno y el grupo subversivo plantean una agenda de negociación realista.
“Sólo en política agraria se proponen cambios de política pública”, indicó Navarro sobre el documento de entendimiento que firmaron el pasado 26 de agosto en La Habana representantes de las partes y los países acompañantes (además de Noruega, Venezuela, Cuba y Chile). En ese sentido, Dorly Castañeda sugirió que este grupo guerrillero “cambió su autoperspectiva”, ya que ahora está dispuesta a contemplar cambios que no suponen romper con el orden institucional.
Al mismo tiempo, los golpes militares que han forzado a la guerrilla más vieja del mundo a replantearse por primera vez el propósito de llegar al poder por las armas, también ha agrietado la estructura monolítica de este grupo, quizá uno de los mayores peligros que enfrenta el proceso que echa a andar en los próximos días. “Me preocupa que no todas las Farc parecen involucradas en el proceso”, comentó Navarro. Y añadió: “Más lo están los del norte y oriente que los del sur y occidente”.
En efecto, un informe reciente de la agencia Reuters citó fuentes de inteligencia según las cuales algunos comandantes del Bloque Sur de las Farc se oponían a la negociación con el Gobierno. “Es muy probable que algunos bloques no se terminen desmovilizando”, aseguró Christian Voelkel del ICG, “y uno de los grandes candidatos es el Bloque Sur, que opera en regiones donde los incentivos económicos para seguir la guerra son demasiado potentes”.
El riesgo es que, como sucedió en países como Guatemala o El Salvador, en Colombia el postconflicto sea aún más sangriento que el conflicto. En ese sentido, las políticas estatales —y no solo de seguridad— en las regiones más azotadas por la violencia y las actividades relacionadas con el narcotráfico cobran especial importancia. “La negociación con las Farc —dice Aldo Cívico— es únicamente un paso, un capítulo, del gran proyecto de construir la paz en Colombia”.
Y es en la implementación de los pasos siguientes a la negociación que Adam Isacson adivina un papel protagónico de Estados Unidos, que hasta se ha limitado a declarar su apoyo a las iniciativas de paz colombiana. En la financiación de proyectos para fomentar el desarrollo rural, en la construcción de una economía que permita arrebatarle víctimas a la guerra. “Si ayudamos a pagar la guerra lo mínimo es que ayudemos a financiar la paz”, sentenció el Gobierno de ese país.
Para tener en cuenta
El proceso
Una vez en Oslo, en un sitio no revelado, que quedaría en las afueras de la capital se instalará la mesa de diálogos. Se acordó que podrán participar en la mesa 10 voceros del gobierno y 10 voceros de las Farc.
Habrá plena autonomía de la mesa para la toma de decisiones.
Las conversaciones girarán en torno de los puntos del acuerdo de La Habana.
Según ha trascendido el primer punto a tocar en la mesa será el del desarrollo agrario integral.
Los negociadores trabajarán desde el 15 hasta el 17 de octubre y luego se trasladarán a la Habana. el 17 de octubre se realizará una rueda de prensa para informar los resultados.

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Una agenda ‘distinta’ es la apuesta de Gobierno y las Farc en este proceso de paz
Analistas destacan que en este nuevo acercamiento entre el Gobierno y las Farc hay pedidos conciliables. La carta de navegación de este proceso solo contiene cinco puntos concretos de discusión.

Por: Hugo Mario Cárdenas López, Reportero de El País
❚ Lunes, Octubre 15, 2012

Ninguna de las agendas que fueron discutidas en las fallidas negociaciones de paz de administraciones anteriores había despertado tanta expectativa entre la opinión pública como la que este lunes empezarán a discutir en Oslo, Noruega, los delegados del Gobierno Nacional y los representantes de las Farc.
A diferencia de esas sábanas extensas cargadas de retórica y deseos inalcanzables, esta carta de navegación contiene sólo cinco puntos concretos de discusión, algunos de los cuales no demandarían un gran esfuerzo porque hacen parte de iniciativas y proyectos que ha impulsado ya el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, consideran algunos analistas.


El exprocurador Jaime Bernal Cuéllar, quien tomó parte en varios de los anteriores diálogos de paz, destacó la discreción con que se inició el proceso previo y que haya una agenda con propuestas concretas y delimitadas “lo que es una muy buena base para iniciar los diálogos”.
“Creo que en el pasado se manejaron agendas mucho más abstractas, más generales, que permitían extender en tiempos esos temas y creo que aquí se logró algo mucho más concreto”, dijo Bernal.
El expresidente Ernesto Samper, por su parte, dijo en diálogo con El País que “la mejor agenda es la que acuerden las partes” porque son ellos quienes consideran la importancia de cada uno de los temas que se deben discutir.
“No se puede convertir la agenda de la paz en una especie de lista de mercado, para meter todos los temas. Si esos son los puntos que las partes han acordado, pues es esa la mejor agenda”, indicó el ex mandatario liberal.

Sobre los cinco puntos
El llamado ‘Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera’, que es la base de la negociación que se inicia en Oslo, fue aprobado por delegados del Gobierno y las Farc en varias reuniones secretas en La Habana y ha sido considerado por las partes como una agenda “realista” y “realizable”.


Para muchos ya la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras facilita el acercamiento en los puntos uno y cinco de la agenda, que contemplan el desarrollo agrario integral y la atención a las víctimas del conflicto, respectivamente.
Sin embargo Lázaro Viveros, asesor de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana, se mostró muy prudente frente a los resultados y aseguró que no habrá nada fácil en las discusiones y que el tema de las tierras es tan importante para las Farc en su agenda, que por allí se podría afectar la negociación.
“Se ha mostrado la Ley de Víctimas como un avance en el proceso, pero fíjese que la normativa no está funcionando y que la misma guerrilla no está de acuerdo con la ley. Mucha gente cree que esto va a ser como en el Congreso, a pupitrazo limpio, pero va a ser todo lo contrario. Yo que conozco la actuación de la guerrilla creo que hoy la posibilidad de paz es casi ninguna”, dijo Viveros.
Los otros tres puntos que estarán contemplados en la mesa de los diálogos son: el fin del conflicto armado, la desmovilización y participación de los jefes guerrilleros en política y la solución al problema del narcotráfico.
Este último elemento, considerado como uno de los temas álgidos a los que deberán hacer frente las comisiones negociadoras.
Sobre la reinserción de guerrilleros a la vida civil, el analista y politólogo Alejo Vargas destacó que es un tema que genera también mucha expectativa porque “por primera vez se incluye en la agenda, de manera expresa, la dejación de armas y la finalización del conflicto”.
También será importante para bien del país, aseguró el expresidente Samper, lograr los mecanismos que les permita a las Farc, en una eventual desmovilización, participar en procesos democráticos.
“El hecho de que ellos (las Farc) cambien la lucha armada para defender sus ideas mediante la lucha democrática, me parece que es un gran negocio para la democracia y para el país”, aseguró el exmandatario liberal.
Coinciden todos en que el proceso no será fácil y que seguramente va a experimentar altibajos, pero el simple hecho de sentarse a dialogar será siempre una renovada esperanza de acabar con cerca de 50 años de conflicto armado.

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Conozca cuáles son los puntos álgidos que pondrán a prueba el proceso de paz
Especialistas aseguran que temas como el desarrollo agrario, los beneficios jurídicos para los jefes guerrilleros sin que haya impunidad total y su particpación en política y el narcotráfico son los temas que demandarán más dificultad en la mesa de negociación.

Si bien la conciliación de todos los puntos de la agenda demandará un alto grado de dificultad, hay varios temas que seguramente resultaran muy complicados y que pondrán a prueba la verdadera voluntad de paz de parte del Gobierno como de las Farc en el proceso.
Sobre todo, dicen los especialistas, los que tienen que ver con el tema del desarrollo agrario, los beneficios jurídicos para los jefes guerrilleros sin que haya impunidad total; la discusión del tema del narcotráfico, sobre el que ya las Farc han dicho que no tienen nada qué ver con el negocio, y la participación de los jefes guerrilleros en política.
En ese sentido se pronunció el analista y exviceministro de Justicia Rafael Nieto, quien aseguró que la discusión de estos les permitirá a los colombianos conocer qué es lo que pretenden el Gobierno y lo que persiguen las Farc.


“En el tema de la participación política sabremos si el Gobierno va a promover o no, que los responsables de crímenes de guerra, de lesa humanidad y otros delitos que no son conexos con la política puedan llegar a cargos de lección popular. El tema de las drogas porque todos sabemos que parte de la guerra en Colombia es alimentada por este fenómeno y ahí veremos la voluntad de las Farc para desmontar sus estructuras en el narcotráfico y el tema del desarrollo agrario, que no es sólo la tierra, sino que por esa vía se va a discutir los temas de la minería y el medio ambiente”, aseguró Nieto.
En esta negociación van a estar también puestos los ojos de la comunidad internacional, atenta a que los beneficios y los puntos en los que ceda el Gobierno no entren en contradicción con tratados internacionales como el Estatuto de Roma.
Según este tratado, del cual Colombia es suscriptor, entre los crímenes de lesa humanidad figuran: el desplazamiento forzado, el homicidio intencional, el reclutamiento de menores y la desaparición forzada, entre otros. Delitos que, por demás, no prescriben, y por los cuales han sido ya condenados todos los miembros del Secretariado de las Farc.
En ese sentido, el exministro Camilo González aseguró que de las cosas más complicadas será lograr que los jefes guerrilleros acepten una negociación en la que tengan que pagar alguna pena de cárcel o quede abierta la posibilidad de que puedan llegar a ser extraditados.
“Ellos no van simplemente a firmar la paz, como se hizo con los jefes de los grupos paramilitares y en eso seguramente habrá muchas vueltas y un forcejeo pendiente. No creo que vayan a anunciar la paz y luego se vayan para la cárcel”, aseguró el exministro.
También la Constitución de Colombia señala que no podrán acceder a cargos de elección popular quienes hayan sido condenados por delitos distintos a los políticos y toda concesión en ese sentido demandara reformar la Carta Política.

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¿Cuál es el tiempo estimado para alcanzar un acuerdo de paz entre Gobierno y Farc?
El éxito del proceso depende de que haya un resultado antes de que empiecen las elecciones por la Presidencia.

Cuando el presidente de la República, Juan Manuel Santos, anunció que el proceso de negociaciones de paz con las Farc no sería eterno y que debería resolverse en cuestión de meses, sabía a lo que se refería.
A mediados del próximo año ya el país va a estar inmerso en las campañas para el Congreso de la República y posiblemente por la reelección presidencial, y sin resultados concretos es predecible que el interés del país se desvanezca y que los dardos electorales apunten a los diálogos y los lleve directo al fracaso.
Ya ocurrió en el 2002, durante las negociaciones de San Vicente del Caguán, donde la campaña presidencial entre Álvaro Uribe Vélez y Horacio Serpa se centró en lo que debería ser el trato que en adelante debía darse a un grupo guerrillero que estaba burlando las esperanzas de paz de los colombianos.
“Para entonces el país va a estar en medio de una campaña electoral donde habrá fuerzas muy enfrentadas en torno al proceso de paz y se podrán hacer trizas la posibilidad de un acuerdo, como ocurrió en el 2002, que el proceso no aguantó la campaña entre Uribe y Serpa y está vez estará el uribismo de nuevo en campaña”, dijo el analista León Valencia.
“Las Farc deben pensar muy a fondo el tema porque eso no depende de la voluntad del presidente Santos. Hay unas realidades difíciles de obviar y un proceso de paz en medio del conflicto es muy difícil que sobreviva en una campaña electoral, de manera que para agosto del año entrante debe estar firmada la segunda fase de terminación de la guerra y el cese de las hostilidades”, dijo Valencia.
Como es apenas natural, dicen los analistas, luego de iniciado el proceso electoral va a ser mucho más limitada la capacidad de maniobra del Presidente de la República y lo ideal es que si los diálogos se prolongan hasta más allá de mediados del próximo año, se encuentre ya el proceso en una etapa tan avanzada, que ya la paz sea un hecho irreversible.
“En un año estaremos ad portas de las elecciones presidenciales y si no hay nada concreto para la época, no sería extraño que se rompan los diálogos y el presidente Santos, luego de dar esta nueva oportunidad a las Farc y a la paz en Colombia, asuma una discurso similar al del expresidente Uribe”, aseguró Lázaro Viveros Paniza, exasesor de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana.

¿Qué habrá en elecciones?
Si el interés de las Farc es reintegrarse a la vida civil y política del país, como lo han advertido, del resultado de este proceso va depender no sólo su incursión en la democracia colombiana sino la probabilidad de que se pueda reelegir a Juan Manuel Santos como Presidente.
Esa es la opinión del internacionalista Enrique Serrano, quien aseguró, no obstante, que sólo hasta el mes de enero o febrero del próximo año podría empezar a analizarse lo que ocurra con ambas partes.
Aseguró, no obstante que por la limitante del tiempo no se ven todavía condiciones para que se logre el acuerdo amplio, “pero todo eso se podrá analizar mejor cuando sepamos el tono en que arranquen las negociaciones y lo que arrojen los primeros resultados”.
“La razón de ser del apresuramiento del Gobierno a actuar en este proceso es la reelección; y para febrero o marzo podremos tener una visión preliminar del asunto y con ella determinar si la reelección va o no va, porque hasta ahora la ambigüedad es la que marca la posición del presidente Santos”, dijo Serrano.
Sobre la participación de las Farc en política, esta semana el director del semanario Voz, Carlos Lozano, aseguró que el Movimiento Marcha Patriótica, que lidera la exsenadora Piedad Córdoba, podría ser la base de un partido de los desmovilizados de las Farc, “si es que ellos no deciden formar su propio partido”.
Es de recordar, sin embargo, como lo indicó el expresidente de la Corte Constitucional José Gregorio Hernández, que primero se debe aclarar la situación jurídica de los desmovilizados y jefes guerrilleros que están condenados por diversos delitos no políticos y que de momento sólo podrían hacer proselitismo los integrantes de las Farc que no hayan cometido crímenes de guerra o delitos considerados de lesa humanidad.
En la práctica, y a manera de conclusión, la posibilidad de cerrar una página de cerca de 50 años de conflicto armado en Colombia tendrá un margen de diez meses para que muestre al país resultados concretos. De lo contrario, dicen los especialistas, habrá que esperar los resultados de las próximas elecciones presidenciales.

Apoyo a la reinserción
Empresarios e industriales colombianos estarían estudiando vías para favorecer la reinserción de los más de 8.000 guerrilleros de las Farc, en previsión de que prospere el acuerdo de paz entre el Gobierno y esa guerrilla, reveló ayer la agencia EFE, citando un medio nacional.
Aseguró que estos estudios han sido liderados por el empresario azucarero Henry Éder, quien es padre del consejero presidencial para la Reintegración, Alejandro Éder, y el presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas.
Uno de los empresarios dijo que es preciso “intervenir creando empresa” para acoger al grupo de reinsertados.

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¿Qué beneficios traería al Valle del Cauca un resultado positivo en los diálogos de paz?
En caso de que los diálogos entre el Gobierno y las Farc prosperen se potenciarían los TLC con países extranjeros y la izquierda tendría mayor reconocimiento político.
Por: Adolfo Ochoa Moyano, Reportero de El País
❚ Lunes, Octubre 15, 2012

De firmarse la paz con las Farc, la guerrilla más antigua de Latinoamérica, Colombia entera se vería beneficiada porque no hay un solo rincón del país que no haya sufrido por causa de la violencia que genera la guerra que este grupo ilegal le declaró al Estado hace ya más de cinco décadas.
Sin embargo, es válido afirmar que el Valle del Cauca ha sido una de las regiones más golpeadas por el conflicto. En este departamento han ocurrido dramas como el secuestro de los diputados del Valle y municipios como Pradera y Florida han sufrido la presencia directa de guerrilleros en sus calles, incluso dando órdenes a los habitantes.
Además, según expertos, el Valle sufre porque la violencia obstaculiza su desarrollo social, le impide crecer económicamente con todo el potencial y le arruina cualquier opción de ser un departamento líder en el país, al tener, por ejemplo, una salida al mar tan cercana como lo es Buenaventura.
En esos puntos coinciden analistas y personalidades de la política y la economía vallecaucana. Consideran también en que de firmarse la paz, el Valle sería uno de los grandes ganadores porque, aunque sea una clara redundancia, tiene, de verdad, mucho que ganar.

Lo que vendría para la región
Según el sociólogo, experto en Farc, José Fernelly Domínguez, uno de los principales beneficios para el Valle es que habría legitimidad política para la izquierda moderada y eso contribuye a que la democracia regional sea un ejercicio mucho más plural.
“Por causa de las Farc se estigmatiza a la izquierda. Todo lo que tenga esa ideología es tachado de guerrillero y eso solamente afecta la legitimidad democrática de la región, que debe poder dar participación igualitaria a todas las tendencias. Eso es saludable, políticamente hablando”.
El experto en la guerrilla agrega que de prosperar los diálogos se lograría, además, un triunfo militar al desactivar importantes frentes de batalla que dejan muchos muertos y pérdidas económicas en el Suroccidente del país.
“Las zonas de Pradera y Florida han sido históricamente ‘deseadas’ por la guerrilla porque es un corredor de fácil movilidad, no sólo de guerrilleros, sino también de secuestrados, de armas y material ilegal como explosivos. Por allí tienen acceso al Cauca, en donde hay sembrados ilícitos así que sirve como ruta de narcotráfico y de trasteo de mercancía, pero además, es un lugar por el que pueden escapar de las autoridades y por eso allí son muy fuertes”, argumenta Domínguez.
El sociólogo explica que en caso de firmarse un cese al fuego, en ese sector, en el que tiene mucha influencia el Frente Sexto de las Farc, podría reducirse el impulso del narcotráfico.
“Las Farc tienen el monopolio de las drogas ilegales en esta parte del país. Usan ese corredor para movilizar toneladas de marihuana y coca desde Corinto y Miranda. La desaparición de esa organización ilegal sería un golpe muy fuerte para el tráfico ilícito”.
En este punto está de acuerdo el alto consejero para la Paz en el Valle, Fabio Cardozo, quien dice que este proceso podría ser el primer paso para recuperar tierras del narcotráfico y emplearlas en agricultura, para contribuir al bienestar del campesino vallecaucano y, en general, de la economía de toda la región.
“La tierra de este departamento debe ser usada como motor económico y esa sería una de las ventajas de no tener en la ecuación un factor violento, que genere desplazamiento interno, abandono de cultivos y, desde luego, desconfianza en inversionistas locales y foráneos. Si no existe ese elemento agresivo y dañino que además auspicia el narcotráfico, la región puede tener oportunidad de mejorar y crecer”.
El presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Roberto Arango, dice que para él, ese es justamente el beneficio que va a traer al Valle la paloma de la paz: un repunte económico.
“Somos un departamento privilegiado. Somos un departamento agrícola por naturaleza, con enormes extensiones de sembrados, tenemos acceso al Pacífico a través de Buenaventura a menos de dos horas y tenemos mano de obra calificada. Si cesa el fuego, vamos a estar en capacidad de potenciar los TLC que se han firmado con otros países, no sólo con la China. Podríamos concentrarnos mucho más en Estados Unidos que tiene a California también en la zona del Pacífico. Se puede pensar en una relación bilateral mucho más estrecha con ese estado. Es cuestión de luchar por mejorar”.
Arango revela que el estigma de tierra de violentos ha afectado la inversión internacional en el Valle. Dice que los constantes hostigamientos de las Farc a la Fuerza Pública hizo que una importante compañía, de la que no reveló detalles, desistiera de instalarse en Cali.
El profesor universitario Hernando Llano dice que, justamente, la percepción de seguridad es uno de los elementos con los que más va a contribuir la paz al desarrollo del Valle del Cauca.
“La sensación de bienestar y seguridad puede contribuir a que la tensión que existe en la zona del Suroccidente se elimine poco a poco. La tensión existe por estar cerca del Cauca y por el gran poder de la guerrilla en las cordilleras Occidental y Central. Si eso se acaba, además de alentar la inversión extranjera, se lograría que empresas locales estén dispuestas a crear alianzas económicas entre sí porque ya no tienen que preocuparse de ser atacadas económicamente por la guerrilla”, dice el profesor.
Llano agrega que buena parte de los recursos que son destinados por parte del Estado a la guerra (hay aprobados 26 billones de pesos para el 2013) bien podrían ser redirigidos hacia la inversión social y también ser inyectados en sectores productivos e industriales de esta zona.
Por otro lado, el abogado y analista Víctor Hugo Vallejo dice que hay que tener en cuenta que en el Valle la violencia es más del tipo de delincuencia organizada, proveniente de las bacrim y que al dejar de lado la guerra en contra del terrorismo, las autoridades se podrían enfocar en combatir este tipo de grupos ilegales.
“Si se deja de combatir en contra de las Farc en las zonas urbanas, podemos empezar a planear recuperar las calles de las ciudades que son azotadas por bandas criminales y delincuencia común y eso es muy positivo para el futuro del departamento”, concluye.

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Expectativa en Noruega frente a proceso de paz entre Gobierno y Farc
Narcotráfico, dejación de armas, participación política y reparación a las víctimas son temas que estarán sobre la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc.

En una noche marcada por las bajas temperaturas y la caída de lluvia y nieve sobre las pistas del aeropuerto internacional de Gardemo en Oslo, Noruega, un destacamento de periodistas esperaba la llegada a esta capital de los delegados del gobierno colombiano y de las Farc, para la instalación de la mesa de diálogosque se espera sea el próximo miércoles.
Sin información oficial de ninguna de las partes y en medio del hermetismo del gobierno Noruego y colombiano, han abundado los rumores sobre la llegada de los emisarios.
Hacia las 10 de la noche, hora en Oslo, todavía no había ninguna seguridad en el itinerario de arribo de las delegaciones. De manera extraoficial, se supo que algunos de los integrantes del equipo negociador del gobierno iban a llegar más tarde de lo programado. Así, Frank Pearl estaría aterrizando el lunes 15 de octubre y Humberto de la Calle al día siguiente. No es claro de qué manera se vería afectada la agenda de las conversaciones por estos retrasos.
El aplazamiento de la llegada de los equipos negociadores, según se conoció, obedecería a motivos climáticos, jurídicos y de logística. Los periodistas que aguardaban a las delegaciones en el aeropuerto internacional de Oslo se enteraron de que surgieron problemas en Cuba, relacionados con las órdenes de captura de algunos miembros de las Farc, que fueron levantadas en su momento para facilitar su desplazamiento a Europa.

Los guerrilleros partirán el lunes desde La Habana a Oslo y, tras una escala en Paris, llegarán el martes a la capital de Noruega.

Fuentes del Gobierno colombiano confirmaron que, pese a estos inconvenientes, las partes acudirán a la instalación de la mesa de diálogo el miércoles 17 de octubre en Oslo.
Se habían considerado contactos entre las partes los días lunes y martes, pero ese margen se reduce. Está previsto que al mediodía del miércoles, hora de Oslo, sea leído un comunicado en inglés por un vocero de la cancillería noruega, y en español por un representante de Cuba. Luego habrá ruedas de prensa de las Farc y el Gobierno, por separado.
Una vez aterricen los representantes de ambas de las partes, se esperan que abandonen el aeropuerto por una salida anexa a la terminal internacional, evitando de esta manera las cámaras y las preguntas de los corresponsales de medios colombianos y extranjeros que llevan horas aguardando su llegada.
Y es que luego de haber mediado en varios conflictos internacionales, a lo largo de los años con Israel y Palestina, Guatemala y Sri Lanka, entre otros, las autoridades noruegas saben muy bien cómo evitar la filtración de información en este tipo de procesos, y operan con el mayor de los sigilos.
Las anteriores experiencias hacen pensar que esta vez, la mesa de diálogos se realizará en una zona apartada de la ciudad para garantizar que se desarrollen sin ningún tipo de interferencia.
Además del inicio formal de las negociaciones, en Oslo también tendrá lugar un seminario sobre elproceso de paz colombiano, organizado por el Consejo Noruego de Paz, el Peace Research Institute de Oslo (Prio), entre otras ONG’s relacionadas con Colombia o la resolución de conflictos.
Este encuentro se celebrará el lunes 15 de octubre en la Casa de la Paz de la capital noruega, y en él participarán, entre otros, la dirigente de la desaparecida Unión Patriótica, Aída Avella, el exguerrillero de las Farc, Yesid Arteta, el excombatiente del ELN y miembro de la Fundación Arco Iris, León Valencia, y el asesor especial para Colombia de la ONU entre 1990 y 1997, Jan Egeland.
La comparecencia ante los medios del día 17 es lo único que hasta ahora ha confirmado Noruega, que ejerce como facilitador del proceso y que no ha revelado dónde se celebrarán los encuentros.
Noruega, un país que ha participado en una veintena de procesos de reconciliación y de paz en las dos últimas décadas, es junto con Cuba garante del tercer diálogo formal entre el Gobierno colombiano y las Farc, tras los frustrados intentos de Casa Verde en la década de 1980 y del Caguán (1998-2002).
Chile y Venezuela ejercerán de acompañantes en un proceso que empezó hace dos años con los primeros acercamientos y tomó impulso con las conversaciones exploratorias de seis meses entre las partes en La Habana, que culminaron con la firma de un pacto que marca una agenda de diálogo en torno a cinco puntos.

Desarrollo rural y mayor acceso a la tierra, garantías del ejercicio de oposición política y participación ciudadana, fin del conflicto armado, que implica abandono de las armas y reinserción de los guerrilleros; búsqueda de solución al problema del narcotráfico y derechos de las víctimas son los temas que se discutirán.

Tanto las Farc como el Gobierno han enviado señales positivas en las semanas previas a un proceso, al cual también se podría sumar más adelante el otro grupo guerrillero colombiano, el ELN.
Mientras las Farc han hablado de un “verdadero adiós a las armas”, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha reiterado su “moderado optimismo”, a pesar de las diferencias que han surgido.
Las Farc plantearon un alto el fuego bilateral, rechazado por Bogotá, que contempla esa opción solo si hay un acuerdo final y que ha mantenido las operaciones militares, pese a que distintas voces dentro y fuera de Colombia reclaman el cese de las hostilidades.

Varios representantes de la sociedad civil colombiana, como el movimiento de izquierdas Marcha Patriótica o la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, han pedido también que se abra el proceso de paz a otros actores, pero Santos sostiene que es una cuestión entre el Gobierno y las Farc.

La inclusión de ‘Simón Trinidad’, alias de Juvenal Ricardo Ovidio Palmera, en el equipo negociador de la guerrilla también ha generado problemas, ya que cumple condena de 60 años de prisión en EE.UU. como responsable del secuestro de tres contratistas del Pentágono en la selva colombiana en 2003.
Aunque Santos llamó en su momento a las Farc a ser “realistas” sobre ese tema, la ministra de Justicia colombiana, Ruth Stella Correa, señaló hace unos días la posibilidad de que el guerrillero pudiera participar a través de videoconferencia.
‘Simón Trinidad’ es uno de los cinco integrantes de un grupo negociador encabezado por Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, número dos de las Farc; y que también integran Rodrigo Granda o ‘Ricardo Téllez; Jesús Emilio Carvajalino o ‘Andrés París’ y Luis Alberto Albán o ‘Marcos León Calarcá’.
El equipo del Ejecutivo lo lidera el ex vicepresidente Humberto de la Calle e incluye a Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi; el Alto Consejero para la Paz Sergio Jaramillo, y dos generales retirados: Jorge Enrique Mora Rangel, Ejército y Óscar Naranjo, ex general de la Policía.

Los dos equipos cuentan con otros cinco suplentes en Oslo, y entre los de las Farc figura el octogenario Miguel Ángel Pascuas ‘Sargento Pascuas’, cofundador de la guerrilla.

El embajador Milenko Skoknic, actual jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, y Roy Chaderton, embajador ante la OEA y ex embajador en Colombia), son los nombres designados por Chile y Venezuela, respectivamente.
Ni Oslo ni Cuba han anunciado quienes serán sus delegados, aunque en el caso noruego se especula con serán el exembajador en Colombia Dag Halvor Nylander y el experto en asuntos internacionales Vegar S. Brynildsen, ambos con amplia experiencia en procesos de reconciliación.
En paralelo al inicio de las conversaciones, y en señal de apoyo al proceso de paz, varias ONG noruegas organizan este lunes en Oslo un seminario al que asistirán entre otros la ex senadora Piedad Córdoba, que lidera el grupo Colombianas y Colombianos por la Paz, y Jan Egeland, ex enviado especial de la ONU a Colombia.

Objetivos del Gobierno
Desde el inicio de su mandato, Santos ha reiterado que uno de sus propósitos es ofrecerles un espacio a las víctimas del conflicto para repararlas y devolverles las tierras que han perdido. Precisamente, con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras se creó el marco jurídico para hacerlo, pero con las Farc estos dos asuntos serán vitales, pues el propósito será lograr que las víctimas conozcan la verdad sobre algunos hechos.
En el acuerdo se mencionan los derechos humanos de las víctimas y la posibilidad de que conozcan la verdad, a través de los testimonios que ofrecerían los guerrilleros frente a varios hechos enmarcados en el conflicto armado.
Por otro lado, está la lucha contra las drogas que buscaría sustituir los cultivos ilícitos con planes integrales de desarrollo y recuperación ambiental de zonas afectadas por el narcotráfico. Nariño, por ejemplo, es el departamento más afectado por los cultivos de coca en el país, con un total de 17.321 hectáreas, equivalente al 27 por ciento del total nacional.
Para el gobernador de Nariño, Segundo Raúl Delgado, teniendo en cuenta este panorama, el Gobierno Nacional debería proponer precisamente una estrategia de sustitución de cultivos de coca que deje atrás la erradicación forzosa y la fumigación, que son las estrategias usadas reiterativamente.

“Ya en la agenda que se ha dado a conocer entre el Gobierno y las Farc, en el cuarto punto, frente al problema de drogas ilícitas, se plantea en el primer numeral ‘programas de desarrollo rural con participación de la comunidad’. Seguramente cuando se discuta ese punto se va a conocer mucho la experiencia de Nariño, que le ha servido a la paz del departamento y que le puede servir a la paz del país”, aseguró el Gobernador.

Esto último al referirse a un programa llamado ‘Sí se Puede’, que pretende fomentar la sustitución de la coca a través de estrategias de desarrollo rural.
En Nariño, esta iniciativa lleva una primera fase, con el apoyo de la Unión Europea y una inversión de 2,2 millones de euros.
Finalmente, un punto en el que posiblemente Farc y Gobierno coincidan es crear una política agraria integral que dé lugar a la democratización del acceso a la tierra, formalización de propiedad y el desarrollo de las regiones más apartadas.

Se pretende estimular la producción agropecuaria, la economía solidaria y cooperativa. Además ofrecer asistencia técnica, subsidios y créditos. También se habla, en el acuerdo, de un sistema de seguridad alimentaria y la formalización de la propiedad.

Faltan pocos para que se instale la mesa de diálogos en Oslo, Noruega y el país espera expectante los resultados de las primeras reuniones, que serán a puerta cerrada, entre los negociadores. Resta esperar si además de los puntos acordados para analizar se sumen otros como el futuro de la extradición y del futuro político de los jefes guerrilleros.
De cualquier modo, según Santos: “Si veo que no hay progreso, que simplemente están tratando de ganar tiempo, voy a ponerme de pie y seguir trabajando como de costumbre. Y es por eso que no hay alto el fuego, sin disminución de nuestras operaciones militares y mi agenda de gobierno continua como estaba hasta entonces”.

Los puntos a favor de las Farc
Uno de los ejes para lograr el anhelado acuerdo es la participación política, que ofrecería garantías para que eventualmente nuevos movimientos, que se formen luego de una negociación, lleven a cabo actividades proselitistas.
Según el acuerdo preliminar firmado por las partes, en el segundo punto se habla de “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final. Acceso a medios de comunicación”.
De hecho, en una de las últimas entrevistas que Santos concedió a un medio de comunicación, insistió en la posibilidad de darle participación política a las Farc, siempre y cuando se logre el éxito en las negociaciones de paz.

“No se le puede pedir a la Farc que se arrodillen, se rindan y entreguen las armas. No lo harán. Debe existir una salida y esta salida debe permitirte participar en la arena política. Esta es una manera en la que se resuelve un conflicto, no solo el conflicto colombiano”, señaló.

Y a pesar de las críticas que ha recibido, por ejemplo, del expresidente Álvaro Uribe, por suponer que se le está tendiendo la mano al grupo guerrillero, la respuesta de Santos ha sido que: “Algunas personas piensan que la paz puede lograrse matando al último miembro de las Farc y eso no es posible”.
De allí que sea posible suponer que durante las conversaciones el Gobierno esté dispuesto a ceder y a ofrecerle posibilidades que resulten atractivas para las Farc. Incluso, se abriría la posibilidad de permitir a la guerrilla encontrar un espacio en la vida política e incluso presentar candidatos a las elecciones de 2014.
“Si el proceso de acuerdos sigue y se generan las condiciones políticas para participar en elecciones podríamos pensar en esa posibilidad”, dijo en La Habana Jesús Emilio Carvajalino, alias Andrés París y uno de los negociadores de las Farc.
En ese camino, el Gobierno ya expidió un decreto para proteger a través de un programa especial a los miembros de la oposición. Según el ministro del Interior, Fernando Carrillo, esta norma es importante en el marco del proceso de paz.
“En el espíritu de Oslo y de la Habana, en el espíritu de la exploración de los proceso de paz estamos entregando garantías a la oposición, en uno de sus derechos fundamentales que es derecho a la vida, a la libertad y a la integridad”, dijo Carrillo.
A esto último se le suma la posibilidad de que las Farc dejen las armas y se reincorporen a la sociedad civil. Además se revisaría la situación de aquellos guerrilleros que están presos y procesados.
El acuerdo firmado establece: “Dejación de las armas. Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil – en lo económico, lo social y lo político-, de acuerdo a sus intereses, y “el Gobierno Nacional, coordinará la revisión de la situación de las personas privadas, procesadas o condenadas, por pertenecer o colaborar con las FARC-EP”.
Otro de los compromisos que asumiría el Gobierno sería intensificar el combate para acabar la organizaciones criminales y sus redes de apoyo, incluyendo aquellas responsables de homicidios y masacres o que atenten contra defensores de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos.

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