Intentos de hechizar

Por Marco León Calarcá
Miembro del EMC FARC-EP


FARC


Como en la ronda infantil del príncipe malo, la bruja hermosa y el pirata honrado, el establecimiento colombiano presencia el mundo al revés.

Por obra y gracia de la magia mediática resulta que las FARC-EP son responsables de las víctimas del conflicto, desconociendo la realidad que demuestra que la insurgencia es consecuencia de la violencia oficial y del terror por ella desatado y no su causa. La resistencia armada es expresión del derecho a la rebelión y a la defensa. Las políticas del Estado y sus diferentes gobiernos impusieron la guerra, por tanto las víctimas de esta son, en primera y en última instancia, su responsabilidad.

El accionar guerrillero nunca se dirige contra la población civil. Si en algún momento esta se ve afectada por él, es porque las fuerzas armadas oficiales, incluyendo sus paramilitares y la policía, usan la gente humilde como escudos humanos.

También debido al influjo de este sortilegio, resultaron las FARC-EP responsables del despojo de tierras. Según las “creíbles” cifras oficiales citadas por el Minagricultura, son “las autoras de cerca de un tercio de los despojos de tierras que se han documentado en Colombia. Estamos hablando de unas 800 mil hectáreas”. Además, para mayor colmo, se asegura que estas tierras se hallan en poder de la organización. ¡Una guerrilla terrateniente!, por obra y gracia del malabarismo de cifras y palabras en el bombo mediático, algo así como el diablo haciendo hostias.

Pero el colmo de los colmos del embrujo es la desnaturalización de la confrontación. Mientras presentan unas fuerzas militares acatando la orden de triplicar las acciones contra la guerrilla, pretenden que esta no se defienda, que no ataque, que no desarrolle sus planes militares. Una extraña confrontación en la que sólo una parte tiene el derecho de accionar, la asimetría perfecta, la ley del embudo a la enésima potencia.

Los intentos de hechizar a las mayorías nacionales y mostrar el mundo al revés están signados por el fracaso. La realidad no se cambia con titulares de prensa, por muy bonitos que sean; los problemas no se resuelven en las ondas hertzianas y señales satelitales, por muy masivo y fluido tráfico que se ostente; no son las cámaras de filmación y los micrófonos las herramientas que producirán los cambios estructurales necesarios para construir la paz.

Las banderas de solución real a las causas del conflicto las enarbolan manos de diferentes texturas y colores, las manos del pueblo colombiano. La dura realidad lo vacuna contra brujerías y espejismos.

La Habana, 5 de febrero de 2013.

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